miércoles, 8 de mayo de 2013

Oasis

Todo comienza con una sensación algo incomoda, el deseo de sentir lo distinto, de que una tal vez no es suficiente, pero seguido de la negación. Si el tiempo quisiera no transar su valor y el pensamiento traicionara el actuar…
Muchas veces se cuestiona la verdad, pero no es así, debe ser inconsciente la manifestación de todo lo que tocamos, de lo que vemos con ojos ajenos.
En instantes agudos donde la vida toca la verdad y no existe un soporte, un fuerte impulso de supervivencia, escasea la voluntad y los sentimientos predominan.

Forzosamente se mantiene un estado al pesar de no sentir agrado, sentir que las estrellas han orientado su mirada lejos, se han vuelto extrañas, como si no quisieran mantenerse ahí. Asustado ante la evidente ruptura de una promesa, con ansias por recuperar las palabras de tiempos atrás, todo se desvanece, se vuelve oscuro y ya no hay forma de volverlo a recuperar.

Fiel a mi sentir, molesto por mi pesar, es suficiente con divagaciones del consiente, con atisbos de frialdad, con afán de que el bendito segundo mantenga la cuerda por años más, pero se corta, se deshace sin mayor resistencia… 

De ser burlas las que duelen no duelen más, porque del juego lo ajeno y del acto de adentrarse mi verdad, extensa necesidad de volar y saltar muy fuerte, pero no aterrizar, eso no, no sentir la arena entre mis pies nunca más. 


Entre figuras de perfección, un Dalí cabría perfecto en el hoy, aquí y ahora, bloques de piedra que no quisieron estorbar, pero que formaron pirámides de magnitudes maravillosas, que con heridas, vulneradas dejaron de ser útiles, atrayentes.

Cada vez que cambiaba algo porque pensé creí que ayudaba a soportar, pero al final poco a poco. Mucho más como el hombre fuerte, como débil, eso jamás...
He admirado, que ha distancias de mí, por miedo e inseguridad y siento que he sido un estúpido...
Siempre busque creer y siempre he creído en el amor, en no deber ser, existir, porque lo que realmente importa es verdad...
Fui un imbécil, porque por miedo a que algún día, entonces ya no era suficiente, distante...
Aún ahora con todo no sé cómo hacerlo.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Desvaído

De momentos, que palpables, que visibles y cada uno con diversos matices, de ellos, se desprende la incertidumbre, ajena a lo altanero y sin vergüenza entendida como un imposible, más recurrente en los años venideros sin duda, porque de tales expresiones hasta nuestro inconsciente. 
Mófate de ti mismo, por falta de elocuencia, busca el desmedro de tu alma sin saber el móvil, sin conocer tu sombra, que desde hace ya tiempo comparte contigo lo mismo y más presente, siempre está alerta a quien pueda ver pasar. 
Respirar el aire emotivo, concentrar la mirada para no lastimar, buscar la excusa perfecta, intentar enmendar porque la cortesía dejó huellas intocables, admitir la nostalgia de un posible nunca más. 
De esos y buscando otros, en la pérdida constante de energía, en la sumisa tradición de conquistar, en esos lazos irrompibles del silencio que pocas palabras yacen demás. Regenera, restituye, divide y concerta, fragmentos de goces, episodios de alegría, solitarios y aislados de la posibilidad, reunidos por conexiones inexorables destinadas a volverse a forjar. 
Si pudimos y ya de antes, si está es otra y cuantas más, tal vez aún hay tiempo, tal vez la opción siempre está. 
En manuscritos de independencia absuelta y robusta, bien ostentosa la palabra y la verdad, desde allí y sus cimientos, cada paso, cada mirada, donde en circunstancias el silencio dice más, encontrar la ruptura, alzar la mano, soltar el ave, dejarla volar, porque su instante es cada segundo añorarle verdad.
Sin adyacente y limpio se fomenta un ideal, que con tropiezos el camino, que con valores de igualdad, por completo importante y agradecido por remanente sinceridad, de un recóndito estimulo, no asientas ni con la mirada, ni con palabras, auscultas ignominias marionetas cuyos lazos en favor debes dejar atrás.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Procesos y refuerzos

De vez en cuando, hay fortunas que se precipitan contra la tierra, como la lluvia, pero catastróficas corrompen el cambio, extravían la historia, fragmentando prótesis de alegría, donde de rupturas nace el vientre, del vientre la nostalgia y el recuerdo es la prueba única del ayer. De cuando en cuando, la maquina fabrica sueños, de aquellos con los que todos esperan algún día jugar, pero la moraleja de esto no existe, porque es un hoy, ahora y por siempre, infinito inexistente el que debe, el que acciona. 

Cuando los pensares se fusionan con las mareas, con mariposas, con ilusiones, cuando el cuerpo se conecta y proyecta al fin su alma, libre para todos, pero no por cualesquiera, se detona un momento omitido, un árbol, una sinapsis, un impulso de amargo color, pero claro, siempre y más, con nubes en el cielo, resplandece al amanecer, junto a la esperanza, junto a la substancia y poemas de tinta verde. De ese amargo las palabras y de esas frases, sentimientos, duraderos no, prolongados y estacionarios, impropios, determinantes lícitos, que llevan consigo una carga, pero sería imprudente hablar de olivos, porque de suaves nubes se ha reído el rostro y de duras piedras a derramado el saturado objeto, santuario que incita estos versos. 



Solitario le canta a la luna, apasionado ante su hermoso resplandor, fiel hasta el último suspiro, en búsqueda de más, porque para ella poco es suficiente, para él, siempre ha de haber engrandecimientos y es en esas andanzas que nómade, perplejo por lo expuesto, se resiste a caminar, porque serán esos pasos definitivos, porque serán aquellos la verdad, que legitima, que respira, que presenta, que con coraje o sin él, deberá afrontar. 

Piedras y palos, risas y cantos, bailes al destino, alabanzas a los dioses, profundidad, presión, calor y frio, cosquillas dominando cada uno de los sentidos, siempre múltiple es única y para todos lados la presente, en base a supuestos, debería entonces no creerse, sino crearse, porque de imaginación se realizan las maquinas, con creatividad, con elocuencia y torpeza, con susurros y gritos, ante todo, con amor. 

El viaje continúa pero ya no hay pasajeros a bordo, las aves volarán al sur inevitablemente en otoño…