viernes, 2 de diciembre de 2011

Vagabundo

Con el sol a espaldas, la sombra se desvanece y la brisa cesa, notándose lo infinito que a rastras se escondía tras lamentar. De coraje y egoísmo, las andanzas por caminos que reconocidos fueron transitados por animales distintos del hombre, residuos de inocencia y color, bañados en lagrimas de la memoria.

Amaneceres inconclusos, rondas nocturnas por cada segundo que etéreo irrumpen los silencios de más y más impulsos. Notásemos en cada piedra su volumen, fragmentásemos para cada vergüenza la sonrisa, observar a quien de intrépido osa reducirse a estallidos de feminismo, revueltas de comunistas afrontándose al consumo de un alma inapropiada.

Sucia y desgarradora, no me exige más de lo que me permito, pero detiene ese momento preciso que busca mantenerse, que golpea fuerte y grita desesperado por evocar más de una, son varias y lo logran, rejuvenecen lo que en reliquias mantuvo poco valor, cortando el viento, cortando el aire, cortando un suspiro.

De ser, y no lo soy, de vivir y no lo siento, de correr y sin movimiento, nadar en silencio bajo la luna, desnudo y con la calidez del viento, mostrando estrellas en el cielo, rodeado de bosques, en la cima de una montaña, yace la voz de este hombre.

martes, 15 de noviembre de 2011

Compartido

Fuese merma de sustancias, fuese impacto transmisor de angustias, fuese lo que fuese. Millares de partículas, proteínas de la historia, jamás determinaron la existencia, pero participes de ella la nostalgia de lo vivido. Desglose invertebrado sugerente planta del alma, que interpuesta alucina con ser descrito, es donde la existencia misma se detona, pintorescos arbustos florecidos en primavera, pensamientos cubiertos de misticismo y alegorías de cadáveres y funcionarios de lo inexistente.
Recuerdo que es indispensable contribuir a que no suceda, considero inoportuna la distancia entre la sombra y el sujeto, mantengo calma, furia, cólera, miedo a lo intrépido, inexperto, funcional, repentino. Enloquezco de varios estímulos, verde, violeta, azul, rosa, manteles teñidos de pictogramas que difunden la belleza, obsequios andantes, desmayos para cada sonido y aroma, sonrisas de caricias y palpitares orgullosos deseando fulminar.
Displicente en andanzas coordinadas, fugitivos de lo ocurrido y negados sin sentido, rellenan de materia las cadenas hijas en coro, explotando, masturbando la distancia, recitando las ficciones a adulaciones inmortales.
Risas dadivosas compuestas de frio, romeros al descubierto en una tarde templada, no dan tregua, no se interponen, contrapuestas relucen su discapacidad, enseñanza dentro de lo normado, fuera quedó en el olvido.
¡Gritad! Que el llanto no cese, de costumbre la rutina prevalece, dolorida e instruida fomenta la furia de quien huye, evade y serás entonces la caricia del viendo cuan otoño deslumbra con sus matices.
Otorga y el perdón dará media vuelta, construirá una fortaleza, catacumbas en cada esquina, remolinos de reciclaje funcionales, sintomáticos de la verdad ilusoria, que fantástica maravilla y continúa meciendo la cuna.

Rodeos, revueltas, sonrisas y miedos,
Culpas de quien busca como un vagabundo el frio de la mañana.
Nervioso, atento, sirviente del momento,
No daría ni pediría nada, no vivirá sin bruma en la alborada,
Son las manos las que brotan y del suelo su silueta
Induce a un sueño profundo, anhelo de esclavos que aguardan el momento.
Entiéndeme, porque yo no comprendo,
Maréame y destruye al mar y el viento,
No registres de manera alguna tus sentimientos,
Porque de guía romperán el silencio y me enseñarán a no vivir indispuesto.
Disfrutar cada movimiento, entrelazar sonido y lugar, rejuvenecer la voluntad, irrumpir en lo compuesto, alumbrar sobre las cartas las migajas de un manifestó.
Amar, no existe sin un momento,
Vivir, podría solo y siempre si tú notas eso.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Caminos

Desprenderse del arma sujeta y tolerante a la tiranía, hacer de su rumbo los hilos de un títere, sentir que cada y por minúsculo, se resiste olvidando el acorde sabor de la mentira. 

De espasmos revuelto en la lluvia y con la mirada fija solo caminar por las sendas en busca de quien no conoce, quien evita y reniega, con énfasis en la distancia, con el pensamiento traidor a un sentimiento rogando ser perdonado. Envuelto en murmullos incansables, deseando el silencio de la melancolía, tornándose blanco el espacio, inventando y creando una fantasía, Yace inmune la sensación de auto cuidado, pero se invierte el espíritu, controlando a quien se derrumbe, movilizando con energía cada partícula añorando supervivencia, natural, intrínseco, potente desequilibrio destructor, caos determinista y estructurador de prejuicios, estereotipos, barreras sucedáneas a lo infinito. 
Formación de libertad, asimismo de ausencia y estruendo ruidoso, que incansable murmura no más, no debes, aún si quisieras, aún si pudieras, de instantes alucinados, no sobrevives sin otro que por desgracia siempre he sido yo. 

Alumbra que la orden fue clara, ilumina que por eso y solo eso estás aquí, no niegues ni divulgues difamaciones de tu tarea, tu labor es única e invaluable y siempre tuviste el poder para ocultarla, por qué negarte ahora, por qué si tu luz es innecesaria, justo en este momento debiste rezar para que alguien, quien fuera lo notara, descansa y tus brazos no existen, detente y tu cuerpo desaparece, escóndete tras la luz y entonces jamás habrás concurrido, no preguntes, no cuestiones, no irrumpas ni pretendas ser creador, para qué mutilar lo dispuesto sin intentar restablecerlo desde un principio. 

Frente a frente las escaleras obligan a criaturas inertes desprenderse, procrear, vigilar ser siempre perseguidos, preguntar por el inesperado silencio y temer aferrarse a él en busca de un suspiro que necesario detiene el tiempo con ritmos de magnifico. Entonces, decide en rastros de lo que fue, ruinas de lo que será, espermas que incontrolables fecunden lo pedido.